miércoles, 27 de agosto de 2008

Cartelera

Wall-e
Andrew Stanton, 2008

Pixar ataca de nuevo, y sin bajar el listón, de la mano de Andrew Stanton, quien ya dirigiera películas de la talla de Buscando a Nemo o Toy Story. Tal vez incluso más arraigado en el clasicismo cinematográfico que su compañero Brad Bird (Los Increíbles o la genial Ratatouille), nos regala una entrañable fábula robótica que a más de uno le supondrá un retorno lleno de añoranza a los tiempos de E.T. (Steven Spielberg, 1982) o Cortocircuito (John Badham, 1986), con cuyo protagonista por cierto guarda un gran parecido Wall-e.

En ella, la humanidad, en un proceso de alienación progresiva, ha llegado a desligarse tanto de la realidad circundante que ha dejado que la Tierra se convierta en un inmenso vertedero global, teniendo que finalmente emigrar, ya animalizado y mantenido informáticamente, a grandes estaciones espaciales.

Mientras tanto, en la superficie de nuestro planeta, tras siglos de abandono,Wall-e, el último robot sigue desarrollando puntualmente la labor que le fue encomendada, la limpieza de basuras, basuras cuyo apilamiento constante ha llegado a generar un interesante paisaje formado por altos rascacielos de chatarra prensada. Pero su comportamiento ya no es todo lo mecánico para lo que fue diseñado, poco a poco ha ido desarrollando un creciente interés por el ser humano y sus perdidas costumbres, que trata de comprender e imitar. Tras ver Hello, Dolly! en un viejo vídeo descubre finalmente los secretos del amor, teniendo pronto ocasión de poner en práctica lo aprendido tras la llegada de un nuevo habitante, la sofisticada Eva.

El atrevimiento de optar por una arranque de 40 minutos sin un solo diálogo se ve recompensado con ser éste tramo inicial el mejor del film. Recurriendo a maneras propias del cine mudo de los años 20 y en especial al Chaplin de películas como El Chico, logra meterse al público en el bolsillo con un Wall-e que lleva al cine de animación a alcanzar nuevas cotas de expresividad.

Por desgracia, el defecto de la película viene dado precisamente también por ese tono clásico dominante, que no deja de ser criticable en otros aspectos, pues desde que Eva entra en escena, comienzan a sucederse una serie de gags tan vistos que el mismo director parece querer pasar por ellos de puntillas, hilvanándolos de carrerilla, con una falta de confianza en ellos que puede traslucirse en la pantalla.

Tal vez esos pequeños pinchazos harán que la película no llegue a contarse entre las más grandes del género, pero sin duda marcará un antes y un después en la clase de películas que hoy en día pueden dirigirse a un público principalmente infantil, demostrando que las buenas historias nunca mueren y que la emotividad es aún un recurso perfectamente válido.

Merece la pena que os acerquéis al cine a verla, pasaréis un buen rato, y aún mejor si tenéis hijos o hermanos pequeños, pues les veréis salir del cine realmente emocionados, cosa que últimamente las películas que se producen para ellos no suelen lograr.


Alex

1 comentario:

Gonzalo dijo...

La verdad, cioncido en casi todo lo que expone Alex en la crítica a Wall-E, por cierto, muy acertada.

La pripera parte de la película es, sin duda, lo que mas interés me produce. Llevan la animación a unos extremos de realismo, plasticidad y expresividad impresionantes. Innumerables efectos creados por ordenador que se complementan con una narración precisa, cuidada y muy clara, en la que, como en las grandes peliculas mudas, no echas en falta los diálogos.

La segunda parte de la pélicula está mas orietada hacia el público infantil y en mi opinión, se hace repetitiva y previsible, aunque al final consigue mantener el tono de la primera parte.

Esta claro, no es Ratatouille pero sales contento del cine.

PD: No soporto Shrek, que viva Pixar!!!!

 
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